Una boda de día, en perfecta armonía con el paisaje, con una estética natural, contemporánea y sofisticada.
El verde fue el hilo conductor de toda la celebración, acompañado por una paleta de blancos, beige y tonos naturales, con pequeños acentos de naranja que aportaron calidez y contraste. Los linos, los tejidos, los tapizados contemporáneos y las alfombras se integraron al entorno para crear una propuesta elegante, relajada y cuidadosamente equilibrada.
A orillas del lago, el paisaje se convirtió en parte de la celebración. Una gran carpa recibió el cóctel, creando un espacio amplio y luminoso donde la naturaleza, los textiles y el mobiliario dialogaron con el entorno.
En el salón, la propuesta tomó una impronta más contemporánea. Diseñamos distintos sectores combinando muebles de líneas modernas, madera y transparencias, acompañados por abundantes flores blancas y nuevamente el verde como protagonista. Cada rincón fue pensado para generar una experiencia diferente, manteniendo siempre una misma identidad estética.
Una celebración donde la naturaleza, el diseño y la sofisticación se encontraron, dando lugar a una boda fresca, elegante y atemporal, pensada para disfrutar cada espacio y cada momento.