Una fiesta donde el color fue protagonista desde el primer momento.
Maitena eligió una paleta vibrante: naranjas, fucsias y violetas que llenaron cada rincón de energía y personalidad. Los brillos acompañaron la escena, sumando intensidad y juego, mientras los arreglos florales aportaron un aire tropical que terminaba de construir la atmósfera.
En el centro, un gran árbol intervenido con luces led y flores se convirtió en el punto focal, marcando presencia y generando ese efecto de sorpresa que transforma el espacio.
La experiencia se completó con una pastelería y una barra de estética inspirada en Miami, frescas, descontracturadas y con carácter.